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Breve Relato sobre la Imagen del Señor del Descendimiento de Playas.
En la fe y la devoción de un pueblo encontramos el siguiente relato, que a través de la historia ha sido el centro de religiosidad y el motivo de una toma de conciencia acerca de los compromisos cristianos.
Según la referencia de la familia que ha custodiado esta imagen milagrosa, doña Alipia Vélez, fue la primera que encontró la peña de loza en la cual observó grabada muy imprecisamente una cruz. La señora conservó y guardó con gran fe y veneración el pedazo de loza, esto sucedía hacia el año 1898.
Más, tarde en 1915, falleció doña Alpia y correspondió a su hija Eduviges conservar la peña, mas como nadie quería darle importancia resolvió guardarla. Pero en 1920 de nuevo presento la peña a su esposo Don. Neftalí de la Torre y a Guillermina Carvajal, quienes esta vez si vieron la cruz y la imagen del Señor de la Buena Muerte.
Para darle más certeza a lo que pasaba con la aparición, la imagencita fue presentada a los Padres Redentoristas que en ese mismo año evangelizaban aquella vereda y ellos reconocieron que la imagen grabada en la loza era la del Señor de la Buena Muerte y la bendijeron. La imagen permaneció mucho tiempo en casa de los esposos de la Torre Rodríguez y allí se fue extendiendo la devoción.
Alguna vez vino el Padre Manuel A. Pizarro a la citada casa y nuevamente bendijo la imagencita ordenó que cuando el Excelentísimo Sr. Obispo Perlaza viniera a la visita Pastoral, llevaran la imagencita al Templo de San Bartolomé. Efectivamente así se hizo y varios sacerdotes de los que le acompañaban examinaron la reliquia y afirmaron que era verdaderamente admirable esa escultura. Por orden del Sr. Obispo se volvió a colocar la imagen en el mismo lugar, después de haber insinuado que se observara cuidadosamente y que si se notaba algún cambio extraordinario, se honrara convenientemente.
Más tarde, a principios del año 1929 el padre Rafael Ocampo V. recientemente nombrado Párroco de la ciudad, visitó la choza de los esposos de la Torre y Rodríguez, donde se conservaba la imagencita y encontró perfectamente relievados el Señor en su misterio del Descendimiento, un Ángel, la cruz y la sábana, preguntó a los custodios de ella el origen y otros detalles particulares de la pequeña escultura y ellos refirieron lo que antecede a estas líneas y le mostraron un cuaderno donde se narran especiales favores obrados por mediación del señor del descendimiento.
Dispuso entonces, el Padre Ocampo la construcción de una capilla, la que se ha levantado en el mismo lugar que ocupaba la choza donde se conservaba la imagen. Este terreno fue obsequiado por sus dueños en cambio de una casita, donde ellos pudieran morar pacíficamente y cuidar de la milagrosa reliquia.


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