Historia de Tuluá
Construcción del parque principal de Tuluá.
Tuluá consiguió su verdadero desarrollo al promediar la segunda mitad del siglo XIX, aún cuando su conformación bien puede garantizarse como hecha desde el siglo XVIII, cuando se fue integrando sobre la margen derecha del río y alrededor de la que hoy en día es la calle Sarmiento. Entre 1.830 y 1.870 el río presento un cambio de curso y en vez de correr del Rumor hasta Campoalegre y de allí por lo que hoy es la carrera 24 hasta Playas y las Delicias, cambio el rumbo en una creciente desde la curva de El Rumor y comenzó a correr por donde más o menos hoy es su curso final, dejando la ciudad que desarrollaba sobre la margen izquierda.
Por la misma época, comienza a llegar a Tuluá los primeros eslabones de la colonización paisa y empieza a hablarse de la construcción del Ferrocarril del Pacífico; el que no llega a Tuluá hasta la década del 20. Es en este siglo cuando la ciudad da el gran salto hacia adelante.
Actualmente, el Parque Boyacá, con el que todos crecimos (El parque de las palomas caidas), fue remodelado totalmente y ahora es la nueva Plaza de Boyacá, con un aspecto mucho mas limpio y agradable a la vista aunque hay que destacar que se perdió gran parte de su flora y su fauna.
Historia de Tuluá
Desarrollo ferrovial de Tuluá.
Tras la llegada de nuevos colonos y la construcción del parque central (paque Boyacá), se construye un nuevo puente sobre la que hoy es la calle 26 y se comienza a pensar en crecer sobre la margen derecha. Dentro de tales limites y en el marco de esos reducidos años se construye el Tuluá del futuro, se levanta el acueducto municipal, se constituye la Empresa de Luz de Tuluá, se construye la Galería y el Pabellón de Carnes, se trazan los primeros colectores de alcantarillado y se comienza la construcción tanto del Palacio Municipal como del Colegio Gimnasio del Pacífico, hoy en día convertido en el Palacio de Justicia.
El grupo de Ciudadanos que establecen estos parámetros de desarrollo prolongan su influjo hasta comienzos de la década del 40, cuando las variaciones históricas y políticas del país terminan llevando a Tuluá a ser el epicentro de la más cruda violencia hasta el punto de convertirse en permanente noticia nacional durante toda una década, lo que produce un evidente atraso para Tuluá. A finales de la década del sesenta, comienzos del 70, el parque Bolívar de Tuluá y el paso a nivel de la calle 25, después de las 4 de la mañana era un verdadero hormiguero humano, de todos los barrios populares salía la gente, mochila en mano con el almuerzo al hombro, a tomar los camiones e irse a trabajar al campo. Algunos cogían algodón, otros soya o maíz, dependiendo de la época del año había tabaco sembrado y hasta ají. Por entonces se hizo famoso el cuento del hotel de la calle sarmiento con el puente nuevo, que ralataba la incomodidad de los huéspedes que se quejaban porque entre semana no se podía dormir, porque si no eran los 'iguazos' (trabajadores del campo), era el ruido de los carros de una empresa de transporte intermunicipal que allí estaba ubicada lo que provocaba este malestar.
Tuluá comenzó su crecimiento acelerado. Hacia 1.960 su zona urbana llegaba por el occidente un poco mas allá de las líneas del ferrocarril. Lo mas alejado era el barrio Playas, el Rojas era muy reducido. Por el lado oriental el barrio Victoria se estaba consolidando, El Fátima apenas estaba en construcción. El Alvernia se componía de unas pocas casas de las familias más adineradas. Solo a comienzos del 70 y ante el empuje de la economía aparecieron nuevos barrios, Rubén Cruz, Porvenir, Farfán, Maracaibo, El Jardín, El Príncipe y otros.
Un hecho macro-económico contribuyo a ese desarrollo, la bonanza cafetera. El mayor ingreso de los habitantes de las faldas de las cordilleras influyo en la ciudad. Su comercio se fortaleció, más sucursales bancarias se abrieron. El perímetro urbano se siguió extendiendo. Buena parte del barrio Sajonia fue construido entonces. Gente de Trujillo y esa zona fueron los urbanizadores. A comienzos de la década del 80, la clase dirigente comienza a planificar sobre las necesidades, y en base de esos estudios, y del adelanto de algunas realizaciones se produce en 1988 y 1989 el segundo saldo de Tuluá hacia el futuro casi en repetición del que la ciudad dio en la década del 20. Se consolida finalmente la nueva planta de teléfonos cambiando el sistema electromecánico por el digital, se quintuplica su capacidad y se proyecta su desarrollo inmediato, se revisa y perfecciona el sistema de pozos de agua potable como solución para los periodos de escasez, se comienza la construcción del nuevo acueducto, sé semaforiza el centro de la ciudad, se inician los trabajos de pavimentación de la vía a la Marina, se amplían los andenes de la calle Sarmiento, se remodela la antigua sede del colegio Gimnasio del Pacífico y se convierte en el Palacio de Justicia, se construye la Terminal de Transporte.





